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martes, 19 de enero de 2016
sábado, 22 de febrero de 2014
El tango (y 7)
Para quienes no tienen sitio en el mundo hay un albergue desde el cual puede contemplarse toda la desilusión, como tras un cristal mojado por la lluvia.
Desde el triángulo Dios-Madre-Gaucho, o lo que es lo mismo, Cielo-Sangre-Tierra, en el tango hay consuelo para los desengañados de la fe en el «otro» y para quienes han comido el fruto amargo de la búsqueda de la verdad.
Conformarse con un mundo hostil es suicidarse en vida; para sobrevivir así es necesario hacerse insensible, matar las ilusiones.
Existen anacoretas y hedonistas, cadáveres que beben y niños que aún buscan la luz.
Todos tienen sitio en el tango, porque éste apela a un sentimiento universal y siempre vigente: la tristeza.
El seno tanguero es omnicomprensivo y acoge a todo aquél que quiera refugio sin preguntas, sin búsqueda de orígenes.
Tras todo tango hay una historia triste que merece ser contada porque es bello haber amado, aunque la actualidad sea dolorosa.
Hay quien la cuenta tal como sucedió; otros, a partir de su caso, establecen éticas que propagan a los vientos; y también están los que se miran las manos y se contemplan por dentro, mortificándose por ser ellos.
El tango nace como una ocurrencia circunstancial, una excusa y un camino diferente por el que conducir la diversión.
Con el tiempo toma conciencia de ser una forma de escape al mundo, además de un idioma con el cual plasmar las inquietudes y los fantasmas: pasa a convertirse en una necesidad estética.
Desde el triángulo Dios-Madre-Gaucho, o lo que es lo mismo, Cielo-Sangre-Tierra, en el tango hay consuelo para los desengañados de la fe en el «otro» y para quienes han comido el fruto amargo de la búsqueda de la verdad.
Conformarse con un mundo hostil es suicidarse en vida; para sobrevivir así es necesario hacerse insensible, matar las ilusiones.
Existen anacoretas y hedonistas, cadáveres que beben y niños que aún buscan la luz.
Todos tienen sitio en el tango, porque éste apela a un sentimiento universal y siempre vigente: la tristeza.
El seno tanguero es omnicomprensivo y acoge a todo aquél que quiera refugio sin preguntas, sin búsqueda de orígenes.
Tras todo tango hay una historia triste que merece ser contada porque es bello haber amado, aunque la actualidad sea dolorosa.
Hay quien la cuenta tal como sucedió; otros, a partir de su caso, establecen éticas que propagan a los vientos; y también están los que se miran las manos y se contemplan por dentro, mortificándose por ser ellos.
El tango nace como una ocurrencia circunstancial, una excusa y un camino diferente por el que conducir la diversión.
Con el tiempo toma conciencia de ser una forma de escape al mundo, además de un idioma con el cual plasmar las inquietudes y los fantasmas: pasa a convertirse en una necesidad estética.
GARUFA
CAMBALACHE
miércoles, 8 de enero de 2014
El tango (6)
SEXTO
Las ilusiones juveniles de pureza y fe en la vida se acaban con la traición, con el engaño de los demás.
El verdadero amor se ahogó en la sopa: la panza es reina y el dinero es Dios.
Alrededor sólo hay hordas de cosacos y de hambrientos lobos; es hora de matar los sueños, es hora de inventar coraje para iniciar un largo viaje por un gris paisaje sin amor.
Porque uno busca lleno de esperanzas el camino que los sueños prometieron a sus ansias, pero la humanidad se viene encima; afuera está el turbión de tanta gente sin piedad, de tanto ser sin corazón.
Nadie quiere comprender que la vida es algo más que un simple plato de comida, por eso del venturoso ayer sólo quedó el recuerdo y la vida es la suela consumida en inútil caminar, porque es traicionera y mata la ilusión.
Uno va arrastrándose entre espinas y en su afán de dar su amor lucha y se destroza hasta entender que uno se quedó sin corazón a fuerza de sentir la indiferencia del mundo, que es sordo y que es mudo.
Se lleva a empeñar al amigo más fiel y ni Dios rescata lo perdido; en esta estepa es un milagro la ternura, no tiene sentido sembrar amor en un desierto tan estéril y tan muerto que no crece ya la flor.
Sólo hay sombras que se alargan en la noche del dolor, perfumes de naranjo en flor, promesas vanas de un amor que se escaparon en el viento; se ha muerto el malvón de la alegría mientras se pudre el agua en los
espejos.
La alegría es el camino de los pobres sin destino, porque la vida puede más que la esperanza, porque el sueño más querido es el que más nos hiere, es el que duele más.
¿Será verdad que no vale la pena sacrificar la vida y darlo todo, y da lo mismo ser malvado que ser bueno que todo es lodo y todo es falsedad? Nada es amor, al mundo nada le importa, una mano de hierro nos llama a la realidad y los sueños se cambian en miserias y maldad.
SOMBRAS, NADA MÁS
domingo, 24 de noviembre de 2013
El tango (5)
QUINTO
Recordar es una alegría que puede matar, sobre todo cuando los años han pasado terribles, malvados, dejando esa esperanza que no ha de llegar y es mejor dejar perdidos los anhelos que no han sido.¡Qué amargura! La de estar de este lado sabiendo que enfrente nos llama el pasado a través del turbio cristal del recuerdo.
La juventud se fue, pero vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo hace nacer nostalgias de las cosas que han pasado, arena que la vida se llevó, pesadumbre de barrios que han cambiado y amargura del
sueño que murió.
Cansa tanto escuchar ese rumor de la lluvia sutil que llora el tiempo sobre aquello que quiso el corazón, que uno desearía poder esquivar el tiempo cruel y volver a vivir aquella edad, fantasma del viejo pasado que ya no se puede recuperar.
Es tan triste vivir entre recuerdos como la fiera venganza del tiempo que le hace ver deshecho lo que uno amó.
¡Cómo se pianta la vida, cómo rezongan los años! hasta comprender que las horas que pasan ya no vuelven más y todo retorna del recuerdo como un tiempo viejo, caravana fugitiva.
En un mar de ausencias se nos va la vida curda ya de recuerdos, como volcando un veneno en el olvido que todo destruye.
Todo se abisma en el pasado, pues la triste ceniza del recuerdo no es nada más que ceniza, nada más.
Después de todo nadie vuelve al rincón de su nostalgia.
MELODÍA DE ARRABAL
lunes, 28 de octubre de 2013
El tango (4)
CUARTO
Amar es volcar sin sentido los sueños al mar, porque besos y amores, amistades, bellas farsas y rosadas ilusiones en el mundo hay a montones por desgracia.Cuando llega la hora de archivar el corazón, de hacer con la ilusión un lindo paquetito con una cinta azul, guardarlo en el baúl y no volverlo a abrir; cuando todas las puertas están cerradas y ladran los fantasmas de la canción, se busca una puerta por donde se escape la fiebre del alba que huele a dolor.
Hay vacíos imposibles de llenar, pero en los viejos cafetines siempre rondan los recuerdos de un país y de un amor.
Allí cada cual tiene sus penas: el pesado destino de andar y de andar, un amor traidor como lágrima enredada o la garúa de la ausencia.
Son una mezcla milagrosa de sabihondos y suicidas, porque no hay consuelo en la soledad: el gusto de las copas parece siempre igual y el juego es más perro que toda mujer.
El ayer se hace brillo hasta la aurora y las horas que agonizan se niegan a pasar, porque la pena es un gran armario abierto que nadie cierra en un país que está de olvido, siempre gris, tras el alcohol.
Las penas matan, son cicatrices de un tormentoso pasado que ya no se cierran nunca porque llevan siempre trunca la esperanza de curar.
Se debe guardar respeto por el que quiera tomar, porque si las copas traen consuelo y la vida no vale ni medio, entonces se cumple que todos los que son borrachos no es por el gusto de serlo y sólo Dios conoce el alma que palpita en cada ebrio.
Se puede encallecer lentamente igual que la gente sin alma y sin voz si la vida es corta, y se aprende a regarla con tango y con champán; también se puede morir y latir al compás del reloj, como una máquina fiel, igual que un robot, sin piel.
Para salir de ahí hay que decir: basta de noches y de olvidos, basta de alcohol sin esperanzas y darse al amor como ayer; o dejar que al final termine la función corriéndole un telón al corazón.
MALEVAJE
lunes, 7 de octubre de 2013
El tango (3)
Amar es vivir otra vez, y la vida tiene forma de mujer; así que las ilusiones buscan la dulce quimera que guarda el alma que alucinada quiere esperar, pues quien tiene un cariño al cariño se ha de dar.
Pero hay cariños que son amargura, que parecen castigo de Dios, y el valor que representa el coraje de querer se convierte después en un dolor.
A veces se muestra la vida sin sombras ni herida, sin pena ni amor, porque primero hay que saber sufrir, después amar, después partir, y al fin andar sin pensamientos.
¿Para qué recordar las tristezas; presentir y dudar, para qué?, si todo el carnaval gritando pisoteó la mano fraternal de Dios, juez supremo que sabe el pasado.
La gente es brutal y odia siempre al que sueña, lo burla y con risas desdeña su intento mejor.
Quizá sea condición de varón el sufrir, pero al volver al pasado se hacen nuevas cuentas viejas y ella vuelve noche a noche como un canto para reprochar la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser.
Mientras por una cabeza se cometen todas las locuras, una madre canta un canto querido que llega hasta el alma, porque sólo una madre nos perdona en esta vida, es la única verdad; es mentira lo demás.
Vamos por viejas rutinas cuando está de olvido el corazón, porque siempre se vuelve al primer amor.
Tras el ventanal, mientras pega la llovizna en el cristal, con los ojos más nublados de dolor hay una soledad sin para qué con el gesto de quien se ha muerto mucho.
Un hombre no debe llorar, pero si hay llantos que pueden perseguir así, se olvida que vivir es cambiar y solo (como están los que se mueren, los que sufren), solo, el corazón se entrega mansamente bajo la luz con humo del desvelo.
Pero hay cariños que son amargura, que parecen castigo de Dios, y el valor que representa el coraje de querer se convierte después en un dolor.
A veces se muestra la vida sin sombras ni herida, sin pena ni amor, porque primero hay que saber sufrir, después amar, después partir, y al fin andar sin pensamientos.
¿Para qué recordar las tristezas; presentir y dudar, para qué?, si todo el carnaval gritando pisoteó la mano fraternal de Dios, juez supremo que sabe el pasado.
La gente es brutal y odia siempre al que sueña, lo burla y con risas desdeña su intento mejor.
Quizá sea condición de varón el sufrir, pero al volver al pasado se hacen nuevas cuentas viejas y ella vuelve noche a noche como un canto para reprochar la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser.
Mientras por una cabeza se cometen todas las locuras, una madre canta un canto querido que llega hasta el alma, porque sólo una madre nos perdona en esta vida, es la única verdad; es mentira lo demás.
Vamos por viejas rutinas cuando está de olvido el corazón, porque siempre se vuelve al primer amor.
Tras el ventanal, mientras pega la llovizna en el cristal, con los ojos más nublados de dolor hay una soledad sin para qué con el gesto de quien se ha muerto mucho.
Un hombre no debe llorar, pero si hay llantos que pueden perseguir así, se olvida que vivir es cambiar y solo (como están los que se mueren, los que sufren), solo, el corazón se entrega mansamente bajo la luz con humo del desvelo.
TOMO Y OBLIGO
lunes, 16 de septiembre de 2013
El tango (2)
SEGUNDO
Para quien se
encuentra triste, en la pendiente, solitario y ya vencido, es necesario
resolver una duda que destroza el alma, saber si aún vale la pena jugarse y
vivir o no hay más remedio que vivir así, tirado y pisoteado, como en el suelo,
porque no puede seguir sin saber la verdad.
Como perros de
presa, las penas traicioneras le hacen sentir un dolor de bestia perdida que
quiere huir del puñal, y aunque todo en el mundo es inquietud, en medio de
tanta indiferencia busca sus propias verdades.
Pero duele tanto
tanta calle, tanta gente y tanto mal que no hay estómago que aguante este
desprecio, y sumando mentira tras mentira, infamia tras infamia, acaba sabiendo
que la vida no es juguete y el lirismo es un billete sin valor.
Observando que la
gente rinde culto a la mentira, lo más inmediato es que hay que fingir para
vivir decentemente, pues la verdad es restregarse con arena el paladar y ahogarse
sin poder gritar, porque la razón la tiene el de más guita, la honradez la
venden al contado, y la moral la dan por moneditas.
Resulta que es lo
mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro cuando al final se
vive igual mintiendo si hoy ya murió el criterio y vale Jesús lo mismo que un
ladrón.
No hay que
esperar nunca una ayuda, ni una mano, ni un favor, puesto que amor y fe
mentiras son, y del dolor se ríe la gente.
Lo mejor es no
pensar ni equivocado, ¡para qué! si igual se vive, y hay que vivir de rodillas
para merecer algún favor, que si de pie te pones para gritar tanta ruina y
maldad, crucificao te vas a ver por la moral de los demás.
En este
desencuentro hasta Dios está lejano, ya ni se le puede buscar por las esquinas;
se lo llevaron, lo secuestraron y nadie paga su rescate.
Si todo es
mentira, mentira es el lamento y está solo el corazón, es preferible llorar si
otros lloran, y si la murga se ríe hay que saberse reír.
Comprender, en
fin, que la vida es una herida absurda, y es todo, todo tan fugaz, que hay que
desconfiar de todo el mundo y no entregarse a nadie si en la duda está el
saber.
YIRA, YIRA
domingo, 25 de agosto de 2013
El tango (1)
PRIMERO
Un gaucho que
pasa sin rumbo ni amor, y en el pecho dolor de vieja arboleda, canción de
espina con un pedazo de vida, se va a encontrar con la fría sordidez del
arrabal en Buenos Aires atrapado a sus calles, ambulando su piel.
Al verlos la
Pampa es un verde pañuelo tendido en el suelo que quiere llorar con un compás
de tango de antes, para poner color al dolor del inmigrante. El alba no perdona
ni tiene corazón para el amor ausente tras un retazo del olvido, porque ese
cielo azul que todos vemos ni es cielo ni es azul.
Por eso gimen las
noches de tan silenciosa calma y bajo el burlón mirar de las estrellas nace el
tango errante y sentimental, fruto de la alegre gente en su excitación.
La milonga entre
magnates con sus locas tentaciones es un pintoresco broche sobre la noche del
carnaval donde muchos se embriagan con vino y otros se embriagan con besos.
Pero eso sólo es
una apariencia, porque son náufragos del mundo que han perdido el corazón por
los fracasos del amor, y la suya es una risa que precisa la confianza del
alcohol.
En los
prostíbulos se cambia el oro por las mentiras y se compra al contado el falso
amor, y si nace en ellos el tango es porque la tristeza inventa flores allí
donde van los que tienen perdida la fe.
Son almas que no
tienen puerto porque han olvidado las rutas del mar y saben que es triste la
primavera si se vive desteñida.
La alegre y
triste fiesta de los que viven al ritmo del tango es la música de la carne que
enciende todos los fuegos al arrullo funeral de un bandoneón.
La noche parece
un pozo de sombras, y las pobres barcas sin rumbo que hacia las playas arroja
el mar sin fe, sin patria, sin esperanza, inventan las notas que muerden las
carnes con su motivo sensual.
Al fin, ¿quién es
culpable de la vida grotesca, ni del alma manchada de carmín? Cuando los amigos
que no están son el son del tango amargo conviene aprender a ser absurdo, por
eso se abrazan bajo el foco muñecos de serrín.
La sangre que
sufre a cada compás mientras el brazo como una serpiente se enrosca en el talle
que se va a quebrar.
Así se baila el
tango, mezclando los alientos, cerrando bien los ojos para oír mejor.
Para todo hay un
tiempo acompasado, y el tango, que está en todas partes, hace que el amor
perdido se convierta en una sombra más fuerte que la muerte, grito perdido en
el olvido, paso que vuelve del fracaso, canción hecha pedazos que aún es
canción.
NINGUNA
viernes, 1 de octubre de 2010
Sobre el tango y sus entrañas
Para quienes no tienen sitio en el mundo hay un albergue desde el cual puede contemplarse toda la desilusión, como tras un cristal mojado por la lluvia.
Desde el triángulo Dios-Madre-Gaucho, o lo que es lo mismo, Cielo-Sangre-Tierra, en
el tango hay consuelo para los desengañados de la fe en el «otro» y para quienes han comido el fruto amargo de la búsqueda de la verdad.
Conformarse con un mundo hostil es suicidarse en vida; para sobrevivir así es necesario hacerse insensible, matar las ilusiones.
Existen anacoretas y hedonistas, cadáveres que beben y niños que aún buscan la
luz. Todos tienen sitio en el tango, porque éste apela a un sentimiento universal y
siempre vigente: la tristeza.
El seno tanguero es omnicomprensivo y acoge a todo aquél que quiera refugio sin
preguntas, sin búsqueda de orígenes.
Tras todo tango hay una historia triste que merece ser contada porque es bello
haber amado, aunque la actualidad sea dolorosa. Hay quien la cuenta tal como sucedió; otros, a partir de su caso, establecen éticas que propagan a los vientos; y también están los que se miran las manos y se contemplan por dentro, mortificándose por ser ellos.
El tango nace como una ocurrencia circunstancial, una excusa y un camino diferente
por el que conducir la diversión. Con el tiempo toma conciencia de ser una
forma de escape al mundo, además de un idioma con el cual plasmar las inquietudes y
los fantasmas: pasa a convertirse en una necesidad estética.
Extracto de "Somos feos, pero tenemos la música" (1993)
Desde el triángulo Dios-Madre-Gaucho, o lo que es lo mismo, Cielo-Sangre-Tierra, en
el tango hay consuelo para los desengañados de la fe en el «otro» y para quienes han comido el fruto amargo de la búsqueda de la verdad.
Conformarse con un mundo hostil es suicidarse en vida; para sobrevivir así es necesario hacerse insensible, matar las ilusiones.
Existen anacoretas y hedonistas, cadáveres que beben y niños que aún buscan la
luz. Todos tienen sitio en el tango, porque éste apela a un sentimiento universal y
siempre vigente: la tristeza.
El seno tanguero es omnicomprensivo y acoge a todo aquél que quiera refugio sin
preguntas, sin búsqueda de orígenes.
Tras todo tango hay una historia triste que merece ser contada porque es bello
haber amado, aunque la actualidad sea dolorosa. Hay quien la cuenta tal como sucedió; otros, a partir de su caso, establecen éticas que propagan a los vientos; y también están los que se miran las manos y se contemplan por dentro, mortificándose por ser ellos.
El tango nace como una ocurrencia circunstancial, una excusa y un camino diferente
por el que conducir la diversión. Con el tiempo toma conciencia de ser una
forma de escape al mundo, además de un idioma con el cual plasmar las inquietudes y
los fantasmas: pasa a convertirse en una necesidad estética.
Extracto de "Somos feos, pero tenemos la música" (1993)
domingo, 19 de septiembre de 2010
martes, 18 de agosto de 2009
miércoles, 15 de abril de 2009
"Por una cabeza"
Broche de vida, primer y último tango con el que se cierra el círculo del corazón... esférico y perfecto (casi griego), como si de un anillo se tratara.
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