Mostrando entradas con la etiqueta melancolía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta melancolía. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de abril de 2017

Impresión. Sol poniente (homenaje a Monet)

La soledad es etérea, siempre se deja perseguir para hacerse apetecible. Su calidez, sin embargo, no tiene piel; es todo tibio y amarillo.

Estoy cansado de las palabras, porque todas las frases tienen un principio. Como las partidas de ajedrez.

El panorama es salino, por suerte. Las costas siempre me recuerdan que uno puede partir en cualquier momento.


¿Dónde ha ido el bullicio que hace unas horas dominaba este paisaje? Convertido en silencio, se retira-repliega, cobardemente en su horario.

Extracto de un volumen sobre desamor, en preparación.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Leonard Cohen

Buceando (con la nariz tapada) entre el infinito fárrago de tonterías que pueblan la Red, encuentro una noticia que además de relevante me provoca desazón. La muerte de Leonard Cohen no sólo significa que el mundo ha perdido un poeta... con lo necesario que resulta el oasis de su voz y sus palabras en la inmensa estepa desértica que llena el Universo. Además esta noticia está cargada de una frustración: ya jamás podremos retornarle el pago infinito que le adeudamos: se encuentra en otra dimensión, ajena a nuestras peregrinas cargas existenciales.
No es él quien ha perdido al mundo, está claro... podríamos decir incluso que ha ganado la ventaja que significa no tener que aguantarnos. Ahí fuera continúa la cadena de acontecimientos que jalonan la cotidiana farsa del vacío: por suerte conservamos algunos instantes eternos que alguna vez nos regaló Leonard Cohen. Entre ellos sus canciones y sus poesías, aunque también sus novelas o entrevistas. Esa especie de orfandad que hoy invade mi alma va mucho más allá de los cánones estéticos: generalmente huyo de cotidianidades, pero no podría dejar pasar este día tan señalado... entre los infinitos guiños de mis palabras, de todas las obras que voy construyendo: viaja la melodía de Suzanne. Acuna mi desconsuelo.

martes, 13 de septiembre de 2016

¿Presencia?

Hay algo erótico en recordarte, en tu ausencia. Recuerdo, deseo, anhelo... invaden mis sentidos hasta la explosión que es no tenerte: nuclear, apocalíptica. Inmensa.


lunes, 6 de junio de 2016

RECICLAJE

A fuerza de ser todo el mundo
ya no sé quién soy.
Siento en mi interior fuerzas
indiscernibles, inescrutables.
Indago mis imposibles pasados
en escalones rotos
a través de escalones
aún por romper.

martes, 24 de mayo de 2016

Piénsalo...

Sale caliente, vuelve frío...

El aire de los pulmones, el producto del corazón.

martes, 5 de abril de 2016

Los hombres...

Los hombres suelen –cuando quieren sonreír- ponerse sin querer la sonrisa de su amada, como si de esa forma pudieran poseer lo que de inaprehensible tienen las mujeres, y consiguiendo sólo la mueca grotesca de un mal imitador, el rictus de su propia burla para terminar siendo una pobreza digna de infinita compasión.


martes, 12 de enero de 2016

Ni lo sé... ni me importa.

No sé quién eras, te he borrado sin remedio... pero recuerdo la tristeza que me inundaba cuando estaba sabiendo que de todas formas, de alguna manera te olvidaría.

Si algún psicoanálisis quisiera recuperarte, sólo encontraría la nostalgia de aquello que nunca se tuvo... algo así como la santidad que otorga el tango, llorar por lo que han perdido los demás: la irremediable belleza, la puta que llena el cielo, ese Dios que nos mintieron y nunca existió.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Hoy que se iluminan las buhardillas

Hoy que se iluminan las buhardillas,
que suenan acordes fúnebres
entre las sombras del campo herido,
que las alimañas gritan
desesperadas y amparadas
por la noche,
que hay mil perros ladrando
lamentos y absurdos
en la lejanía de un silencio que estremece…
sabed
que mi buhardilla está siempre iluminada
en el dolor y la tristeza,
porque soy eterno velatorio.
Sabed que las lágrimas que hoy
os inundan entre gritos
son sólo una gota de sal comparada
con el mar que desde siempre llevo dentro.
Sabed que hoy
para vosotros pasará
y en mí se queda,
lleva siempre habitándome
este dolor infinito del que hoy
vosotros, los mortales,
sólo tenéis una muestra.
La compasión siempre es dolor
y un desierto donde jamás
habita la tibieza:
el universo de hielo,
la nada… la sangre

hecha jirones negros.

martes, 12 de mayo de 2015

Definición de NIEBLA

La niebla es la espuma de la lluvia, la tristeza chocando contra un acantilado de incomprensión provinciana que no sabe de corazones necesitados a los que estorban los límites, corazones ilimitados y presos que se van marchitando más acá del horizonte.

jueves, 14 de agosto de 2014

NO-BESO

A veces un no-beso resulta una declaración de amor, una demostración pública de que te importa besar a la otra persona; de que te niegas a seguir el protocolo si va a quedarse sólo en eso. Y trasciende precisamente por no haber sucedido. Es el beso-recuerdo que se mece en el vacío de mil tardes lluviosas entre posibilidades que nunca fueron; que vienen para arroparnos en esa soledad primordial, estremecida, de la lluvia sobre el alma.



viernes, 4 de mayo de 2012

VEO, veo...



Veo un grupo en la sombra: celebran su negocio de guerra con fuegos artificiales rojos. Son ajenos a la vida de la gente, sólo brindan con su cristal de calavera. Veo tantas noches baldías... de vanidad al sereno, de hambre sin remedio, de enjutas venganzas circulando por los pasillos de la justicia. Veo tantas vidas malgastadas, que jamás habría imaginado ese estallido: el que ilumina las sombras con el fulgor instantáneo de quien se inmola porque ya lo da todo por perdido.

domingo, 4 de marzo de 2012

ALGO QUE SE ROMPE

Música para la paz en tiempos de guerra interior, inminente, sin mediación. Una batalla cotidiana pausada, sin pausa. Es el veneno de la vida sin sentido, que viene a pudrir la sangre y la vuelve transparente. Después llegará la piel traslúcida, entre asombros circenses y ovaciones callejeras; es la admiración de los eunucos, quebrando el silencio acogedor de la soledad. Paciencia. El siguiente paso nos acerca a la anhelada nada tanto como una mano vacía dentro del bolsillo, apretado el puño para que no escape la tensión de la mandíbula. Sólo resta caminar, buscando la erosión: los elementos son justos como el tiempo, son aliados. Ser invisible en un mundo de ciegos, una empresa redundante para unos tiempos necesitados de sí mismos. Si la niebla no lo rodeara todo, la fragilidad de un hueco, el de mi corazón, irisaría el mundo descomponiendo una luz radiante hasta inventar los colores. Espectros, sólo recuerdos antropomorfos pueblan esta morada azul como los imposibles días nunca llegados y ya idos para siempre al vacío de mi memoria; licuefacción de ideas, en el cerebro ya sólo hay agua salada. Tras tanto llanto sólo puedo pensar el mar de todas las ausencias.

Un fragmento suelto del año 98, siglo pasado...

lunes, 19 de septiembre de 2011

PENSAR UN POEMA


Precisamente hoy, vestir la camisa


De contemplar los crepúsculos extraños,

Buscar paraísos perdidos

Y esperar lo inexpugnable.

viernes, 15 de julio de 2011

CRÓNICA DE PERPLEJIDAD (o cómo los enamorados pueden separarse contra su voluntad)

La primera vez que te oí decirlo, no me lo creía. La última… tampoco. Al principio me sonaba a despropósito, a realidad descoyuntada: absurdo, nuestra separación era inconcebible. Desde entonces empecé a perder el ritmo de la realidad, a desacompasarme extemporáneamente sin motivo aparente. También comenzaron a rodarme las lágrimas hacia abajo, con la excusa de colirios y zarandajas. Lacónicamente fui aceptando contra mi voluntad que podía tratarse de una posibilidad: otra realidad. Lo descarté por inverosímil y porque tus palabras posteriores (y tus hechos) contradecían semejante fisura. Atribuí todo al lenguaje ¡qué recurso! como pesadilla recurrente.




Con el paso del tiempo, fue una letanía injusta que aceptaba como inevitable: como se acepta al clima o a los achaques, casi personificados, casi familia. Tampoco me satisfizo esa metamorfosis en la variante de tortura, pues las gotas fueron acumulándose hasta horadar mi corteza cerebral, ya sin remedio.



La repetición de la idea, tan machacona como la realidad misma, dejó de ser tan espaciada y empezó a frecuentarme los oídos de manera casi insoportable: de estridencia religiosa, de invasión de mis rincones más preciados y privados. Ahí ya no pude más y le puse una frontera, le privé de pasaporte y ¡al exilio!



Resultó indiferente, ineficaz: continuó enviando comunicados periódicamente y consiguió por fin que le concediese audiencia.



Con escepticismo, la recibí distante y con el belfo colgante, mirándome las uñas con una cadencia casi monárquica. Tras escuchar sus motivos y argumentos, marchó dejándome en la soledad de mi persona… que por su propia naturaleza fue víctima del meta-escepticismo y dejó entrever –tan sólo como hipótesis de trabajo- la remota posibilidad de que fuera verosímil, algo cierto e inevitable.



El resto casi vino por añadidura, puesto que comenzó a cobrar fuerza gracias a un rompecabezas cuyas piezas (se colocaran en una posición o en cualquier otra) siempre encajaban. Mi persona –siempre en positivo- comenzó a sopesar las ventajas que traería aquello de ser cierto: al inicio encontró alguna, como se hallan las setas en medio de los jardines, con curiosidad y sorpresa… casi buscando la incredulidad. Sin embargo, el campo estaba más que abonado y las ventajas se reprodujeron como hongos. En un abrir y cerrar de alma, el listado de inconvenientes se tornó transparente, mientras el arrollador pergamino que enumeraba los posibles beneficios fue poco menos que infinito.



A continuación vino un intermedio: el desafío, el reto al mundo para que fuese capaz de convertir la idea en realidad. Quizás de manera inconsciente fui incrementando las condiciones de posibilidad para que aquello finalmente fuera cierto… era casi al inicio de la ansiedad, esperando el momento en que por fin aquel delirio pasara a formar parte del mundo de los vivos.



No diré que provoqué los acontecimientos, pero sí es cierto que la última vez que te oí decirlo (la definitiva), no me lo creía. El órdago requería ser tan estrafalario, tan descabellado, que no permitiera la opción de "vuelta atrás", no sé... algo así como abandonarme a 300 km. de casa... de una casa que -según tú dijiste- ya nunca volvería a ser la nuestra.


Mi escepticismo era casi un desafío, que tú convenientemente aceptaste porque al fin y al cabo, todo te daba la razón y tú lo habías vaticinado desde el principio.


[Narración incluida en "Mosaico de desamores", inédito]

miércoles, 13 de julio de 2011

Una muestra, unos botones...

Si hoy lo lloras todo, ¿qué dejarás para mañana? Si al menos se acabara el mundo… si una hoja de pino atravesara el corazón de los amantes imposibles…


[...]

Hoy he paseado solo por nuestros paraísos imperdibles, mientras se alargan las sombras… y el paseo tenía el regusto de los sueños incontrolables, ésos en los que el instante más inesperado amenaza con traer un oso agresivo, enemigo invencible al que hacer frente. Al fondo, un olor a cuerpo que comienza su descomposición. El intento de separar nuestras identidades va contra toda ley natural, ambos lo sabemos.

[...]

Al pasear por el campo no lo vimos, pero junto al número 13 ya estaban preparadas nuestras dos tumbas… como se anticipa un apocalipsis o un trastorno bipolar.

Fragmentos de "Mosaico de desamores" (inédito), previsible publicación en 2012

jueves, 2 de septiembre de 2010

MANUSCRITO OCULTO EN UNA CAJA METÁLICA


Estos ojos han visto la guerra,han tenido que renunciar a la dignidad sólo por supervivencia. Han aprendido a esconder su esencia, disfrazarla de vacío para poder seguir adelante... hasta llegar al día de hoy: tan lleno de derrotas multitudinarias, las que son el aprendizaje y la vida.

Estos ojos tan humanos llevan tras su velo un mensaje de tregua. La tregua de hoy, cuya máxima victoria es la mirada sobreviviendo a todas las batallas.

(Pequeño homenaje a tod@s l@s perdedor@s que lucharon por la Libertad)

miércoles, 7 de julio de 2010

non bis in idem

Hace infinitos años, era atleta olímpico
por algún país del este cuyo nombre ha desaparecido.
Sin haber llegado jamás al abandono
de semejante atmósfera decadente, inhumana
sin haber perdido dignidad ni buen humor
hasta hace un par de años era obrero
sin hoz pero con martillo, como todos los del gremio
infinito de la construcción de la corrupción.

Ahora llega la recaída, la Nada.
Es el momento de hacer caso al gurú de la poesía
y dejar de lado el ‘yo poético’, no vaya a ser
que coincida con la sutil metáfora de alguien
que multiplica los entes sin necesidad.

Es hora de la recaída, de Nadie.

martes, 9 de marzo de 2010

Una vez hablé con el cáncer




Una vez hablé con el cáncer.



No es la muerte. No es como todo el mundo cree. Se viste con nuestro cuerpo, lo disfruta.



Hablamos durante una noche sin insomnio y no nos comprendimos. Quizá por eso se fue. Yo tenía anestesiadas las palabras y el pasado lleno de miedo. Pero le miré a los ojos; porque el cáncer tiene ojos. Después de aquella noche no he perdido el vértigo al escribir su nombre. Casi puedo decir que pasó la noche y no pasó nada.



Quizá no me reconoció. Quizá sólo quería hablar conmigo.



Tiene que ser duro ser cáncer. Pasó la noche y sigo aquí. No le espero, tampoco le rehuyo. Creo que no tenemos nada que decirnos, ya lo sabe. Aquella noche hablamos de muchas cosas.



Fumamos, tomamos café, reímos, pero sobre todo hablamos. Ni siquiera hicimos el amor, aunque yo me moría de ganas. Pero el cáncer es así. Nos deja fumar, reír, pero no nos deja hacer el amor cuando nos invade el deseo. Tiene la piel fina y olor a madera vieja carcomida. Es curioso: no se le nota la soledad, ni tiene ojos de haber llorado. Se va un rato después del amanecer, cuando comienza la vida ahí fuera. No tiene rostro de enfermera, más bien parece alguien que no vive aquí.



Poco tiempo después nos volvimos a encontrar y no me reconoció. Parecía alguien ajeno, pero no se lo reprocho. Yo miraba su rostro y me parecía casi imposible haber estado toda una noche hablando con él, alguna vez en el pasado. En ocasiones siento su rostro como un destello, en el recuerdo (si es que las palabras tienen rostro). Algunas veces aspiro hondo y mis pulmones se ven invadidos por un olor amarillo y blanco, de piel fina.



Acaricio mi sonrisa, sé que soy afortunado. No conozco a nadie que haya hablado con el cáncer. Por eso siento miedo de hablar, porque quizá sólo yo haya estado hablando con él. Porque quizá sólo yo le guste. Puede que cualquier día vuelva, cualquier noche. Ya no sé qué decirle, pues aquella noche se lo dije todo y se mostró indiferente.



No es la muerte, es sólo una prórroga, un aplazamiento.



Quizá se fue sin decirme nada porque no estoy preparado para comprender. Quizá no entendí lo que me dijo porque no hablamos el mismo idioma. Quizá cada uno de todos nosotros tiene su cáncer y el mío es indeciso. Puede que sea sólo el embajador de una muerte que aún no comprendemos.



Una vez hablé con el cáncer y no me sirvió de nada, pero soy afortunado.

jueves, 14 de enero de 2010

Siete cielos y un infierno

… y me quedo ahí parado, mirando la tortilla o el escaparate, pensando en tu ausencia, y ya no sé qué viene ahora, si el verano o el invierno, y no sé si alguien me observa, pero me es indiferente porque sólo veo tu ausencia mientras recuerdo a un amigo adolescente, homónimo de mi hijo, admirado de no haberme percatado hasta hoy de que su falta de noticias coincidiera con el nacimiento, pero ni siquiera los pensamientos de muerte consiguen apartarme de tu ausencia, lo único que llena las tortillas y los nombres, los homínidos que me observan y toda la puta raza de dioses que no han sabido retenerte a mi lado…


">