miércoles, 15 de agosto de 2018

En la cúspide


En la cúspide de la lucidez, una vez le dije a una mujer: “Me sienta bien tu caso. No el que eres, sino el que me haces (ser).”

No lo percibió, ni siquiera lo tomó como un cumplido… que no lo era. Muy adecuado que así lo hiciera, porque no iba dirigido a ella con nombre y apellidos: era más bien una increpación a la vida, tomándola a ella como representante (o excusa).

La vida es un caso, sin duda: en la acepción desesperanzada de quien así lo proclama… “¡eres un caso! (perdido)”. Para mí la vida es un revulsivo, un toque de atención para despertar de ese fingido/aparente letargo que se pretende complacencia para quien comulga con semejante rueda de molino. La vida te hace caso para llevarte a la perdición.

miércoles, 25 de julio de 2018

SOBRE EL EXILIO (patriotas y patrioteros)

Olvidemos los prejuicios, aunque sean positivos. Analicemos las situaciones de forma aséptica, casi científica.

Por ejemplo, imaginemos la escena: un individuo inserto en una cultura que le es ajena, de la cual desconoce todo… desde el idioma hasta las costumbres. Que no puede valerse por sí mismo y está condenado a la caridad de quienes le acogen con mayor o menor agrado: la familia de adopción a la que le ha correspondido su cuidado. Una persona con estas características sólo puede tener un nombre: refugiado. Con el paso del tiempo, en el mejor de los casos, será capaz de integrarse en todos esos círculos concéntricos… pero habida cuenta de que no se trata de un exilio voluntario, en mayor o menor medida estaríamos hablando de un secuestro. Y considerando de tal manera la situación, no tenemos otro remedio que concluir la siguiente consecuencia: cualquier éxito de integración en el entorno será únicamente una variante del “síndrome de Estocolmo”.

Así, de todo lo antedicho cabe concluir sin mayor dificultad que cada persona ha pasado por esta situación a lo largo de su vida, puesto que el nacimiento es el inicio de un exilio: aunque se ignore cuál es el universo del que se procede… y el conflicto que da lugar al destierro.

Lo indiscutible es la aparición de la persona en un tiempo y un espacio concretos, aprioris en los que tendrá que ventilar la supervivencia –sobre todo al principio- gracias a la caridad ajena… de otros que como él, en su día fueron exiliados: aunque ya no lo recuerden.

Pero el éxito de esa misión demente que se llama existencia consiste en que el protagonista llegue algún día a ser capaz de valerse por sí mismo e intentar construirse un mundo lo más parecido al que su intuición o memoria cósmica le dicen que pertenece. Para eso: elegir un lugar en el planeta que le permita desarrollarse como siente y cree que debe hacerlo. Muchas veces, a la contra: pues estará rodeado de exiliados que no saben que lo son… y muchas veces, xenófobos. Elegir un lugar, un idioma, unas costumbres, unos compañeros con quienes compartir ese tiempo apátrida hasta conseguir que su vida sea lo más semejante a aquel paraíso perdido que no es la infancia.

La infancia sólo es la expulsión del paraíso, la etapa que inicia el exilio: un éxodo. Idealizarla significa haber sucumbido al “síndrome de Estocolmo”.

martes, 8 de mayo de 2018

UN SECRETO


Os confesaré un secreto: si hago deporte es por vosotr@s… para no dejaros huérfan@s de literatura antes de tiempo. Optimizar mi paso por esta dimensión llamada planeta, legando a la posteridad (¡ja!) todos aquellos ejercicios mentales que me han parecido propedéuticos para vuestra madurez a lo largo de los 40 años que llevo hasta ahora aproximadamente escribiendo.

Y los que me queden, que (de eso se trata) deberían ser unos cuantos para dar por terminados –que no terminar unos cuantos proyectos que todavía tengo pendientes.

Obras, que les dicen… allá vosotr@s: con el uso más o menos indebido que elijáis aplicarles luego. Más o menos aprovechado si sois capaces de sortear los obstáculos diseminados por el camino: ésos que ha ido sembrando vuestra educación cavernícola y adocenada.

miércoles, 2 de mayo de 2018

CONTRA EL MACHISMO


El coño tiene muchas partes, pero sin duda la más importante es la mujer que lo rodea. La prueba es indiscutible, una ciencia exacta: una mujer sin coño sigue siendo una mujer, conserva su esencia; un coño sin mujer no es nada: una muñeca hinchable, una vagina enlatada.

Fragmento de un libro sobre sexo, en preparación.

domingo, 8 de abril de 2018

UN GUIÑO DEL TIEMPO... ¿PASADO O FUTURO?


¡Qué a gusto me encontraba habitando aquellos territorios marginales, sólo poblados por individuos intrascendentes! Jugando yo mismo a zambullirme y diluirme en atmósferas desterradas de la realidad oficial… pero con la convicción o intuición de que algún día abandonaría (por suerte o por desgracia) esa realidad inexistente para la vida oficialmente considerada.
Jugaba también a sorprender espectadores con fuegos de artificio, aplicando un lanzallamas ahí donde esperaban encontrar una cerilla… o siendo bomba cuando todo hacía prever petardo. Países que se complacen en estar apartados del mundo, como los bellos rincones de la Naturaleza desconocidos para el común de los turistas.

lunes, 5 de febrero de 2018

LA PEREZA

Esa gran afición/tendencia que se impone siempre provisional... pues no es el motivo de mi dilatada ausencia. Más bien se trata de la multiplicidad de tareas, que aboca al plano secundario a ésta tan tentadora que es el blog... una especie de exabrupto convertido en letras.

A ver si -declaración de buenas intenciones- este año me impongo una regularidad siempre beneficiosa para los espíritus imprevisibles. No sé, al menos una media de postear semanalmente. Mientras tanto, os añado una obrita de teatro.

miércoles, 23 de agosto de 2017

POR SI ACASO

Yo, en esencia, no soy nadie. Puede comprobarse de infinitas maneras en mis múltiples escritos, plagados de vacío en lo que se refiere a su autoría.
Además: ni lectores en papel, seguidores en tweeter o devotos en cualquiera de las otras redes sociales. Simplemente, no existo en vertiente social: lo que es tanto como decir que no existo en absoluto. Practico blogs, redacto prosas efímeras que se complacen en no ser leídas... en fin, infinidad de variantes de la Nada que nos son ofrecidas desde la perspectiva contemporánea.
Esto me proporciona una absoluta libertad, pues no me debo a editores ni espectadores. El resultado es que sigo impartiendo una justicia estético-política tan necesaria como ignorada. El resultado de la situación, a todas luces caótico a poco que se miren las noticias, no me atañe.