jueves, 27 de abril de 2017

Impresión. Sol poniente (homenaje a Monet)

La soledad es etérea, siempre se deja perseguir para hacerse apetecible. Su calidez, sin embargo, no tiene piel; es todo tibio y amarillo.

Estoy cansado de las palabras, porque todas las frases tienen un principio. Como las partidas de ajedrez.

El panorama es salino, por suerte. Las costas siempre me recuerdan que uno puede partir en cualquier momento.


¿Dónde ha ido el bullicio que hace unas horas dominaba este paisaje? Convertido en silencio, se retira-repliega, cobardemente en su horario.

Extracto de un volumen sobre desamor, en preparación.

sábado, 8 de abril de 2017

SEXO Y ARTE

Cuando comprendas la inextricable belleza

de mi barriga, mi calvicie, el culo enorme y las arrugas

será porque has entendido (y te gusta) que son el precio que pago

por los sueños de cada día: mi hijo, mi obra, mi utopía.

Mi cerebro blandengue también será mi empatía:

pero esto es falsa modestia de quien aspira

a rechazar un Nobel algún día.

Cuando comprendas la belleza

que habita invisible mi panza y mi culo fofo


te habré penetrado el tercer ojo.

lunes, 13 de marzo de 2017

INDICIOS O CONSIDERACIONES SOBRE LA CHUSMA

Una de las características de la chusma es que no tiene conciencia de serlo. Parafraseando a Duchamp[1]: al individuo chusmático le parece que la chusma siempre son los otros. De ahí que, por esto mismo, todos seamos chusma a los ojos de alguien. Hay una especie de reparto democrático de la chusmería: a todos nos alcanza en mayor o menor medida.
Ahora bien, parafraseando a Marx (Groucho)[2], no hay placer más sublime que el de pasar por chusma a los ojos de la chusma misma. Lejos ya de toda dialéctica entre desiguales y de toda condición humana…
Por todo eso de alguna manera siempre he sido chusma: pero chusma alegre, despreocupada. Sin conciencia de los daños colaterales provocados por mi condición… hasta el punto de ser proselitista en ocasiones.
Por suerte las cosas han cambiado. En ciertos aspectos me considero chusma para algunos otros, contribuyendo así un poco a la justicia social.
Pero también creo estar ahora en condiciones de distinguir la chusma esencial, la verdadera: la distancia me lo permite. Alguna vez, inconsciente y atolondrado, formé parte de ella. Nada puede resarcirme ya de semejante despropósito.
Comento mi ejemplo públicamente por si alguien se viere reflejado… y también para que penséis que, como me ocurrió a mí en tiempos, quizá ausentes de conocimiento o deseo, pero estáis rodeados de chusma sin admitirlo.
O sois la chusma misma, no sé.



[1] “Siempre mueren los demás”.
[2] “Pasar por idiota a los ojos de un imbécil es un deleite de exquisito buen gusto”.



Fragmento del volumen "Decálogos, tratados y otras sandeces", de inminente aparición.

martes, 21 de febrero de 2017

La muerte: siempre ajena.

Hasta dos días antes de su muerte pensó que al igual que el cabello se va blanqueando, las canas pueden volverse de color cabello.

¡Vana ilusión de juventud que nunca vuelve!

Fragmento de un libro sobre la muerte
(inédito, en preparación).

martes, 7 de febrero de 2017

A TODOS ESOS HIPOTÉTICOS Y FUTUROS LECTORES (SÓLO PROBABLES) QUE, POR OBVIOS MOTIVOS MATERIALES, JAMÁS LLEGARÁN A CONOCERME PERSONALMENTE

No os aflijáis por semejante tontería adocenada: en persona soy insoportable, nada que ver con la posible idealización que habita vuestra mente. Mejor que os quedéis con la ilusión en la recámara que haber experimentado la constatación de un trato humano que a buen seguro os defraudaría.

Podéis nadar libremente, navegar por las páginas que os lego: ahí me encontraréis más que en la carne.

Y si queréis una buena guía para surcar los procelosos desiertos de la existencia (siempre distinta, siempre irrepetible, siempre ajena), no dejéis de hacer lo que yo hago… pero no cometáis el pueril error de hacer lo que digo.


martes, 17 de enero de 2017

Propedéutica

En todas las vidas hay un punto de inflexión: a veces pasa desapercibido, otras no se reconoce como tal... en ocasiones sólo reflexionando y analizando mucho tiempo después, se da con él. Si no ha llegado aún, a esa vida le falta un punto de maduración... quizá sea necesario forzarlo. Sin él no hay crecimiento real: aunque puede darse a cualquier edad. Desde ese día nada vuelve a ser lo mismo, porque ha cambiado la lente con la que todo se examina: la mente.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

ONIROPATÍA

Sumido en horizontes por explorar, mi vista se eleva de lo inmediato: no reconozco a los viejos amigos, que han de llamar mi atención. Están tan cambiados… se parecen a mis padres y sin embargo tienen mi edad. Les atiendo, sí, pero tengo la cabeza en otra cosa.
Bajo la nieve las piedras parecen perros muertos.

Fragmento #102