sábado, 20 de junio de 2009

A de Arlt

ARLT, Roberto. Argentina, siglo XX
Mensajes sin botella desde el fondo del abismo; intuiciones ciegas de locos y soñadores (¿acaso no son lo mismo?) llenando de guiños suicidas todas nuestras madrugadas de soledad en un silencio de gran ciudad. El hombre que hizo bufar a los eunucos no ha muerto, es un extraterrestre que vive en las entrañas de cada rebelde: en cualquier instante explotará el animal que llevamos dentro. Ahí fuera, hace tiempo que reina la Nada... ¿qué podríamos perder?
Obras recomendadas: Los siete locos y Los lanzallamas

lunes, 15 de junio de 2009

PROHIBIDA LA DISIDENCIA


Nos han educado en una especie de egolatría más mezquina que el etnocentrismo, si cabe; porque arranca de la propia ignorancia como punto de referencia para medir al resto del mundo.
Nos han enseñado a contribuir a la pública lapidación de cualquier culpable, aportando nuestra humilde piedrita en el asesinato... sin saber aún, ni plantearnos la culpabilidad del ajusticiado.
Nos han adiestrado en la entrañable mediocridad de creer que nuestro pueblo es el más bonito del mundo, con la consiguiente humillación para cualquier pueblo vecino.
Nos han amaestrado en la rigidez de un esquema propio, al que nada debería entrar para no perturbar nuestra paz ni nuestro equilibrio.
¡Qué forma tan pobre de desheredarnos! Cuando nos deberían haber legado la inagotable sed de sabiduría, aquélla que sólo se apaga bebiendo en infinitas culturas, admitiendo como posible cualquier punto de vista y reinterpretar la realidad en función de él, para ver si encaja...
Vivimos en la sociedad producto de más de cuarenta millones de mediocridades asumidas y orgullosas de serlo, con sus propios guardianes de lo establecido. Cada pequeño granito de arena de este inmenso desierto mental, se complace en ceder su libertad a cambio de no ser perturbado en su esencia egocéntrica: una participación abyecta en esta “sociedad de la nada”. Los guardianes también forman parte de la comparsa vacua, tan sólo serían dignos de compasión si no fueran asesinos...
Ni a título individual ni de forma colectiva se da entrada a otro pensamiento que el dictado desde el sofá; pero es un pensamiento de ida y vuelta: del miedo a la libertad hacia el poder mismo, suplicando protección... y desde la cúspide represora hacia el anónimo complacido, otorgando un poco más de cascarón.
Mejor no pensar, acaso el resultado del pensamiento propio sería la desgracia de saber que todo es una gran jaula con apariencia de libertad. No deseamos a nadie que nos lleve la contraria, le borramos de nuestro entorno de la misma forma que el poder hace desaparecer cualquier alternativa al esquema político, demonizándolo (para esto tiene la herramienta de la información en sus manos).
¿Podemos decir que vivimos en una democracia cuando hemos prohibido la disidencia? ¿que tenemos riqueza mental cuando hemos eliminado toda forma alternativa de pensar que no sea la propia?

domingo, 26 de abril de 2009

Esto no es un blog

Aquí vengo para pintar un texto puntillista, no para hacer un diario de nimiedades; para arengar al lector a que escriba, no a que se trague las ruedas de molino de mis pequeñas tragedias y filosofías baratas; para regalar demos de textos agotados, no para hacer publicidad de libros que haya que comprarse... por todo lo anterior y por muchos más motivos que oculto deliberadamente para que los adivine quien se aburra de ver la televisión, ESTO NO ES UN BLOG.
Y también como guiño a Magritte y todos los ismos de principios del XX, sombras que pasearon alargadas durante el desierto de imaginación que han supuesto los últimos 30 años, muertas ya la Razón, la Historia, el Pensamiento y la madre que las parió a las tres: la Filosofía en persona, de cuerpo presente.
Pongo a Sawa por testigo de que nunca volveré a temer al folio en blanco; durante los crepúsculos se agitan en el cielo los colores de todo el fuego redentor, de ahí el motivo de todos los escritos suicidas que se inmolan en las páginas de mis cuadernos inéditos. Si no hay más después de esto, que venga cualquier best-seller y levante acta; a mí me la trae al fresco, como a Leonardo.

lunes, 20 de abril de 2009

NUEVA VERSION DE CIERTOS EPISODIOS DE LA VIDA DE ULISES A LA LUZ DEL SINSENTIDO POSMODERNO

El entorno es propicio para poder reclamar lo imposible. Nadie sabe hoy si detrás del gesto bobalicón de un hijo no se esconden profundas reflexiones que le harán disfrutar con el tiempo de una posición envidiable dentro de la sociedad. Por eso, desde todos los ámbitos ─porque al mundo entero le beneficia el surgimiento de un genio─ se potencian las extravagancias que puedan ser interpretadas como algo más que meros caprichos infantiles; aquéllas detrás de cuya sombra parece atisbarse el destello de lo genial pueden desembocar en un entorno que facilita el niño prodigio.
Con el tiempo se va apagando la esperanza de un padre que no hizo sino proyectar en su vástago las quimeras inalcanzadas por razones circunstanciales ─nunca debido a las limitaciones propias─, postergadas indefinidamente y de manera irreversible.
Al fin ¿quién no ha sentido ese ardor que surge de las entrañas y nos urge a intentar hazañas jamás imaginadas por cronista alguno? Si hay innúmeras empresas al alcance de la mano ─que se rozan con los dedos─, especialmente concebidas para uno; que casi se amoldan a las habilidades personales, y que podrían, con el esfuerzo correspondiente, con energía bien encauzada, proporcionar la satisfacción de saberse uno mismo realizado al tiempo que famoso, ¿por qué no ha de ser ello causa y merecimiento de admiración de todos los circundantes? ¿Hay algún impedimento para la gloria y la felicidad de saberse admirado por el mundo?
Y en la esperanza cada día más débil de ser un elegido para la gloria ─que detrás de cualquier esquina puede aguardarle─ pulula el hombre contemporáneo, pensando en la posibilidad de cambiar esa gloria por los quince minutos vaticinados para todo afortunado. O quizá si no es viable, una fama efímera bien merecería la pena si va acompañada de una cantidad sustanciosa de dinero, proveniente de la lotería, por ejemplo.
Se interrumpe la reflexión de repente. Algo ocurre cerca. Un sonido extraño al principio, después alarmante, saca al transeúnte de su mundo interior, reclamando instintivamente su atención. No muy lejos, un par de manzanas, suena una sirena. ¿De qué color? Los cuellos se estiran. ¡Ah! Es eso. Casi siempre una ambulancia. También muchas veces la policía. Pocas los bomberos. En ocasiones se confunden con alarmas de establecimientos. ¿Qué hay de los barcos?
Era cierto. Con el transcurso del tiempo no han variado sustancialmente las cosas. Un canto puede identificar el espíritu de una época; quizás la esencia de las ambiciones humanas. La policía protege (?) la integridad de personas y bienes. Los bomberos tratan de mitigar daños (?). Las ambulancias conducen hacia la salvación (?) a infartados. Los barcos convierten en próspera (?) una sociedad. Las sirenas "cantan". Su armonía es tintineante, su ritmo frenético, su timbre entrecortado.Las sirenas cantan y su sonido está delatándonos. No estamos atados a nuestro barco, ni surcamos los mares que nos llevan hasta nuestra ilusión, hasta nosotros mismos. Cuando cantan las sirenas, estamos atados a ellas, y el vértigo que nos producen proviene sólo del temor a saber el nombre del próximo damnificado, y que coincida con el que reza en nuestro documento de identidad (?), cuyo número nos acredita en el sorteo de calderilla espiritual que todos los días nos consume la existencia.


Dentro del volumen "Los auténticos y genuinos creadores de la mal llamada 'Secta del maniquete'" (1992)

miércoles, 15 de abril de 2009

"Por una cabeza"

Broche de vida, primer y último tango con el que se cierra el círculo del corazón... esférico y perfecto (casi griego), como si de un anillo se tratara.

Fragmento de "Ritual sombrío" (c.1986)

Llegará el día en que llueva sin nubes
en el cielo, y el horizonte
revele lo que hay más allá de la tristeza;
volverá la escuálida noche
en escuadras de cartílago,
que no arremeten entre decenas de impudores.
¿Dejaremos de transitar enésimas vías,
siempre la misma,
buscando una llave que contiene nuestro bolsillo?