lunes, 13 de marzo de 2017

INDICIOS O CONSIDERACIONES SOBRE LA CHUSMA

Una de las características de la chusma es que no tiene conciencia de serlo. Parafraseando a Duchamp[1]: al individuo chusmático le parece que la chusma siempre son los otros. De ahí que, por esto mismo, todos seamos chusma a los ojos de alguien. Hay una especie de reparto democrático de la chusmería: a todos nos alcanza en mayor o menor medida.
Ahora bien, parafraseando a Marx (Groucho)[2], no hay placer más sublime que el de pasar por chusma a los ojos de la chusma misma. Lejos ya de toda dialéctica entre desiguales y de toda condición humana…
Por todo eso de alguna manera siempre he sido chusma: pero chusma alegre, despreocupada. Sin conciencia de los daños colaterales provocados por mi condición… hasta el punto de ser proselitista en ocasiones.
Por suerte las cosas han cambiado. En ciertos aspectos me considero chusma para algunos otros, contribuyendo así un poco a la justicia social.
Pero también creo estar ahora en condiciones de distinguir la chusma esencial, la verdadera: la distancia me lo permite. Alguna vez, inconsciente y atolondrado, formé parte de ella. Nada puede resarcirme ya de semejante despropósito.
Comento mi ejemplo públicamente por si alguien se viere reflejado… y también para que penséis que, como me ocurrió a mí en tiempos, quizá ausentes de conocimiento o deseo, pero estáis rodeados de chusma sin admitirlo.
O sois la chusma misma, no sé.



[1] “Siempre mueren los demás”.
[2] “Pasar por idiota a los ojos de un imbécil es un deleite de exquisito buen gusto”.



Fragmento del volumen "Decálogos, tratados y otras sandeces", de inminente aparición.

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