domingo, 30 de octubre de 2011
lunes, 24 de octubre de 2011
Otra vez...
http://www.jordiguardans.cat/popup.php?cancion=he_perdut_el_mar
Otra vez he perdido el mar
La luna parece querer vengar(se)
Sobre el desierto donde no se refleja
La gran traición que padece el amor.
Otra vez he perdido el mar
Ningún hombre más será marinero
Vértigo oscuro donde estaba el azul
No hay horizonte, ni perdón ni paz.
Otra vez he perdido el mar
La playa negra no tiene final
El pez de plata que llevo en el corazón
Es un pez muerto, no es ningún tesoro.
Otra vez he perdido el mar
Estoy enfermo, soy un exiliado,
Ya no soy hombre y lo soy mucho más
Soy de este mundo que no se cuál es.
Otra vez he perdido el mar,
Sin remedio todo ha de arder,
Ya no hay olas, todo es el fuego,
El aliento mezquino ha impuesto el juego.
Otra vez he perdido el mar,
Todo cambiaría si yo llorase
Tengo que llorar, reencontrar el hogar,
Que el mar de lágrimas es el mar.
Otra vez he perdido el mar
La luna parece querer vengar(se)
Sobre el desierto donde no se refleja
La gran traición que padece el amor.
Otra vez he perdido el mar
Ningún hombre más será marinero
Vértigo oscuro donde estaba el azul
No hay horizonte, ni perdón ni paz.
Otra vez he perdido el mar
La playa negra no tiene final
El pez de plata que llevo en el corazón
Es un pez muerto, no es ningún tesoro.
Otra vez he perdido el mar
Estoy enfermo, soy un exiliado,
Ya no soy hombre y lo soy mucho más
Soy de este mundo que no se cuál es.
Otra vez he perdido el mar,
Sin remedio todo ha de arder,
Ya no hay olas, todo es el fuego,
El aliento mezquino ha impuesto el juego.
Otra vez he perdido el mar,
Todo cambiaría si yo llorase
Tengo que llorar, reencontrar el hogar,
Que el mar de lágrimas es el mar.
jueves, 20 de octubre de 2011
Leyenda urbana
Uno se buscó una novia tonta para parecer más inteligente. Otro quiso una novia con las manos pequeñitas para verse la polla más grande. El más imbécil de los tres –sin duda– buscó una chica inteligente y guapa, porque pretendía pasar desapercibido.
Nosotr@s, en cambio, escribimos poesía porque somos fe@s. Quizás si hubiéramos nacido guap@s nos habríamos operado... Escribimos sin sonrojo, pues no nos importa en absoluto tener las manos llenas de pústulas o de metáforas.
Así es la vida.
Nosotr@s, en cambio, escribimos poesía porque somos fe@s. Quizás si hubiéramos nacido guap@s nos habríamos operado... Escribimos sin sonrojo, pues no nos importa en absoluto tener las manos llenas de pústulas o de metáforas.
Así es la vida.
Etiquetas:
biografía,
estética,
literatura,
tontería pura
lunes, 26 de septiembre de 2011
esto sí que da miedo
De la misma forma que nos han llevado a un paisaje llamado "crisis", nos llevarán a un desierto llamado "guerra"...
http://www.kaosenlared.net/noticia/asi-habla-terrorista-crisis-sueno-hecho-realidad-no-nos-importa-econom
http://www.kaosenlared.net/noticia/asi-habla-terrorista-crisis-sueno-hecho-realidad-no-nos-importa-econom
lunes, 19 de septiembre de 2011
PENSAR UN POEMA
Precisamente hoy, vestir la camisa
De contemplar los crepúsculos extraños,
Buscar paraísos perdidos
Y esperar lo inexpugnable.
Etiquetas:
estética,
heterodoxia,
literatura,
melancolía
miércoles, 14 de septiembre de 2011
EN EL FONDO
Imagina cómo sería un mundo dominado por filósof@s: la población normal vive tranquila; nadie quiere el poder, pues para ejercerlo es requisito imprescindible ser pobre: tener un trabajo mileurista al que hay que asistir a diario o casi (salvo las ‘horas políticas’, un máximo de 40 mensuales); además, no tener bienes patrimoniales excepto la vivienda habitual. Dedicarse al bien común obliga a: utilizar transporte público no preferente, comer verduras y proteínas a la plancha (excepto l@s vegetarian@s), estudiar y hacer estudiar a los niños en colegios públicos, utilizar la sanidad también pública. Otro requisito es tener un currículum brillante o casi (aunque puede ser heterodoxo) que durante los últimos 20 años se haya orientado a la sabiduría y el arte por el arte, sin ánimo de lucro; el poder lo ejercen ascetas que sólo piensan en el beneficio de la comunidad, sometid@s a mecanismos que les impidan corromperse, sucumbir a las tentaciones materiales.
En ese mundo dominado por filósof@s, la casta intelectual es una especie de tecnocracia al servicio de los problemas reales de la población, que se los traslada y fiscaliza sus actividades a través de asambleas de barrio; nada piramidal, todo horizontal. Progresivamente, la educación ha hecho posible que de forma paulatina la ambición ya no esté de moda. Intermediarios, especuladores y esclavistas (en una palabra, todas las variantes del mundo financiero) son especies en vías de extinción, puesto que prácticamente ha desaparecido el dinero. Gracias a la educación también ha mejorado la dieta y la salud física de la población, cada vez menos TV y por eso ha mejorado la salud mental; el deporte se practica en lugar de ser espectáculo, porque ha dejado de ser un negocio.
Si queréis un mundo como ése, podéis llamarme: de hecho cumplo todos los requisitos… no me importaría el sacrificio de ser vuestro presidente del gobierno, a pesar de todos los esfuerzos. Si me lo pidierais, creo que podría sacrificar mi asco y mis principios antipolíticos, en el fondo no soy tan misántropo: ya estoy redactando la ‘Ley de la anarquía’ (es la misma que la de la poesía).
En ese mundo dominado por filósof@s, la casta intelectual es una especie de tecnocracia al servicio de los problemas reales de la población, que se los traslada y fiscaliza sus actividades a través de asambleas de barrio; nada piramidal, todo horizontal. Progresivamente, la educación ha hecho posible que de forma paulatina la ambición ya no esté de moda. Intermediarios, especuladores y esclavistas (en una palabra, todas las variantes del mundo financiero) son especies en vías de extinción, puesto que prácticamente ha desaparecido el dinero. Gracias a la educación también ha mejorado la dieta y la salud física de la población, cada vez menos TV y por eso ha mejorado la salud mental; el deporte se practica en lugar de ser espectáculo, porque ha dejado de ser un negocio.
Si queréis un mundo como ése, podéis llamarme: de hecho cumplo todos los requisitos… no me importaría el sacrificio de ser vuestro presidente del gobierno, a pesar de todos los esfuerzos. Si me lo pidierais, creo que podría sacrificar mi asco y mis principios antipolíticos, en el fondo no soy tan misántropo: ya estoy redactando la ‘Ley de la anarquía’ (es la misma que la de la poesía).
viernes, 15 de julio de 2011
CRÓNICA DE PERPLEJIDAD (o cómo los enamorados pueden separarse contra su voluntad)
La primera vez que te oí decirlo, no me lo creía. La última… tampoco. Al principio me sonaba a despropósito, a realidad descoyuntada: absurdo, nuestra separación era inconcebible. Desde entonces empecé a perder el ritmo de la realidad, a desacompasarme extemporáneamente sin motivo aparente. También comenzaron a rodarme las lágrimas hacia abajo, con la excusa de colirios y zarandajas. Lacónicamente fui aceptando contra mi voluntad que podía tratarse de una posibilidad: otra realidad. Lo descarté por inverosímil y porque tus palabras posteriores (y tus hechos) contradecían semejante fisura. Atribuí todo al lenguaje ¡qué recurso! como pesadilla recurrente.
Con el paso del tiempo, fue una letanía injusta que aceptaba como inevitable: como se acepta al clima o a los achaques, casi personificados, casi familia. Tampoco me satisfizo esa metamorfosis en la variante de tortura, pues las gotas fueron acumulándose hasta horadar mi corteza cerebral, ya sin remedio.
La repetición de la idea, tan machacona como la realidad misma, dejó de ser tan espaciada y empezó a frecuentarme los oídos de manera casi insoportable: de estridencia religiosa, de invasión de mis rincones más preciados y privados. Ahí ya no pude más y le puse una frontera, le privé de pasaporte y ¡al exilio!
Resultó indiferente, ineficaz: continuó enviando comunicados periódicamente y consiguió por fin que le concediese audiencia.
Con escepticismo, la recibí distante y con el belfo colgante, mirándome las uñas con una cadencia casi monárquica. Tras escuchar sus motivos y argumentos, marchó dejándome en la soledad de mi persona… que por su propia naturaleza fue víctima del meta-escepticismo y dejó entrever –tan sólo como hipótesis de trabajo- la remota posibilidad de que fuera verosímil, algo cierto e inevitable.
El resto casi vino por añadidura, puesto que comenzó a cobrar fuerza gracias a un rompecabezas cuyas piezas (se colocaran en una posición o en cualquier otra) siempre encajaban. Mi persona –siempre en positivo- comenzó a sopesar las ventajas que traería aquello de ser cierto: al inicio encontró alguna, como se hallan las setas en medio de los jardines, con curiosidad y sorpresa… casi buscando la incredulidad. Sin embargo, el campo estaba más que abonado y las ventajas se reprodujeron como hongos. En un abrir y cerrar de alma, el listado de inconvenientes se tornó transparente, mientras el arrollador pergamino que enumeraba los posibles beneficios fue poco menos que infinito.
A continuación vino un intermedio: el desafío, el reto al mundo para que fuese capaz de convertir la idea en realidad. Quizás de manera inconsciente fui incrementando las condiciones de posibilidad para que aquello finalmente fuera cierto… era casi al inicio de la ansiedad, esperando el momento en que por fin aquel delirio pasara a formar parte del mundo de los vivos.
No diré que provoqué los acontecimientos, pero sí es cierto que la última vez que te oí decirlo (la definitiva), no me lo creía. El órdago requería ser tan estrafalario, tan descabellado, que no permitiera la opción de "vuelta atrás", no sé... algo así como abandonarme a 300 km. de casa... de una casa que -según tú dijiste- ya nunca volvería a ser la nuestra.
Mi escepticismo era casi un desafío, que tú convenientemente aceptaste porque al fin y al cabo, todo te daba la razón y tú lo habías vaticinado desde el principio.
[Narración incluida en "Mosaico de desamores", inédito]
Con el paso del tiempo, fue una letanía injusta que aceptaba como inevitable: como se acepta al clima o a los achaques, casi personificados, casi familia. Tampoco me satisfizo esa metamorfosis en la variante de tortura, pues las gotas fueron acumulándose hasta horadar mi corteza cerebral, ya sin remedio.
La repetición de la idea, tan machacona como la realidad misma, dejó de ser tan espaciada y empezó a frecuentarme los oídos de manera casi insoportable: de estridencia religiosa, de invasión de mis rincones más preciados y privados. Ahí ya no pude más y le puse una frontera, le privé de pasaporte y ¡al exilio!
Resultó indiferente, ineficaz: continuó enviando comunicados periódicamente y consiguió por fin que le concediese audiencia.
Con escepticismo, la recibí distante y con el belfo colgante, mirándome las uñas con una cadencia casi monárquica. Tras escuchar sus motivos y argumentos, marchó dejándome en la soledad de mi persona… que por su propia naturaleza fue víctima del meta-escepticismo y dejó entrever –tan sólo como hipótesis de trabajo- la remota posibilidad de que fuera verosímil, algo cierto e inevitable.
El resto casi vino por añadidura, puesto que comenzó a cobrar fuerza gracias a un rompecabezas cuyas piezas (se colocaran en una posición o en cualquier otra) siempre encajaban. Mi persona –siempre en positivo- comenzó a sopesar las ventajas que traería aquello de ser cierto: al inicio encontró alguna, como se hallan las setas en medio de los jardines, con curiosidad y sorpresa… casi buscando la incredulidad. Sin embargo, el campo estaba más que abonado y las ventajas se reprodujeron como hongos. En un abrir y cerrar de alma, el listado de inconvenientes se tornó transparente, mientras el arrollador pergamino que enumeraba los posibles beneficios fue poco menos que infinito.
A continuación vino un intermedio: el desafío, el reto al mundo para que fuese capaz de convertir la idea en realidad. Quizás de manera inconsciente fui incrementando las condiciones de posibilidad para que aquello finalmente fuera cierto… era casi al inicio de la ansiedad, esperando el momento en que por fin aquel delirio pasara a formar parte del mundo de los vivos.
No diré que provoqué los acontecimientos, pero sí es cierto que la última vez que te oí decirlo (la definitiva), no me lo creía. El órdago requería ser tan estrafalario, tan descabellado, que no permitiera la opción de "vuelta atrás", no sé... algo así como abandonarme a 300 km. de casa... de una casa que -según tú dijiste- ya nunca volvería a ser la nuestra.
Mi escepticismo era casi un desafío, que tú convenientemente aceptaste porque al fin y al cabo, todo te daba la razón y tú lo habías vaticinado desde el principio.
[Narración incluida en "Mosaico de desamores", inédito]
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literatura,
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