domingo, 22 de mayo de 2011
jueves, 19 de mayo de 2011
miércoles, 11 de mayo de 2011
lunes, 9 de mayo de 2011
A PROPÓSITO DE VENECIA Y DE LA NIEVE
Lloro mucho, en ocasiones sin lágrimas
contigo de cuerpo presente; no te reprocho la ausencia
pero es tuyo el dolor de mi soledad.
Vago entre infinitos seres lejanos
ignorando sus cándidas empatías. Me acompaña
la pena como una burbuja alrededor,
pero no siento nada: sólo el vacío.
Transcurren los años contigo al lado
y eternamente me has abandonado.
¿Dónde está en realidad tu muerte?
En el absurdo de tenerte, en la noche
interminable y blanca; ya sólo
soy el cielo pidiendo venganza.
lunes, 25 de abril de 2011
SALVAJE COMO LOS SUEÑOS
El agua es salvaje como los sueños, aparentemente simple y con la potencia de todo lo imprevisible. Guarda en su seno enormes secretos jamás descifrados, alberga en su interior mundos que serán siempre desconocidos. Desencadena infinitos procesos entre humanos, quienes a su merced sólo son pequeñas marionetas perdidas en los entresijos del tiempo.
Soñar con agua, beber un sueño: quimeras y utopías que no se dejan clasificar por ciencia alguna, espíritus en estado puro que ríen de habitáculos que pretenden ser continentes, trampas para el líquido y el inconsciente.
El sueño es transparente como las aguas y sin embargo resulta una mezcla del blanco y el negro, va más allá del espectro (visual) que toda realidad regala constantemente al ser humano. El agua, como el sueño, se escapa entre los dedos: una vida inmensa y salada, una muerte dulce y breve... la de quienes no sueñan ni beben.
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enología,
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domingo, 27 de marzo de 2011
HOY ME GUSTA TODO
¡Qué tremendo! Me gustan los muertos que son, como están; y que mi inconformismo choque con el hediondo mundo que necesita para sobrevivir. Es más drástico (mucho más) este gusto mío que cualquier (pesim)ismo. Me gusta que sea esta hora ¡y es tarde!, pues me gusta odiar los relojes. Me siento bajo el influjo conjuro de mí (energía positiva) viendo potente cómo encaja todo. Me veo abocado por este abismo –mi amor- a la suplencia de Ti, en tu ausencia. Me gusta que no estés ahora (¿significa que estarás, y por eso me gusta?), y eso sí es tremendo: no puedo llamarlo soledad. Me gusta odiarme como a los domingos, y que se acabe el papel, o mi falta de imaginación. Me gusta escribir sin sentido, ni pensar o pesar. Lo gratuito, el placer, amarte, descubrir el norte, occidentarme y blasfemar sobre palimpsestos. Anhelar la satiriasis, rebuscar opciones seniles entre los recuerdos, ¡olvidemos el futuro! Un corredor de aire nos está indicando el anhelo de otro vuelo, ¡viva el rebuzno institucional! –dirá mi obra.
Se comba el viento, el aliento, me espera el agua más allá de las cuevas; y caminar vereda adentro buscando avellanos, algarrobales en medio de una selva andina que me reconcilie con mis heterófagos y asuma la comprensión de mi imbecilidad.
Estoy glosando una eternidad, el absoluto de mis rentas miopes disolviéndose en este placer incomprensible, nunca antes experimentado. Es otra piedra filosofal, no la comprensión sino lo inagotable de combinaciones oníricas, aleatorias y lúdicas, lúbricas. Un automatismo sin autómata: a) la asociación inconsciente; b) la entrada de lo inesperado; c) buscar lo contradictorio; d) el vuelo inconsistente de un alma como palomas; y después, todo lo demás, cualquier fórmula es válida: los ancestros, la impotencia, una gastronomía sumergida en ocurrencias cotidianas, el humor arte o la mera descripción tamizada en vocablos educacionalmente correctos (majaderías de concordancia). Así en la lengua como en el cielo (de la boca), sigue valiendo la alquimia para las manos, ensuciando colores de atardecer sobre la pobre materia inocente de sus posibilidades holísticas. Y me río, me río mucho de todo porque en esta caverna del sinsentido cabe de todo, hasta las ratas, que también me gustan, y podría seguir, pero me paro…
Primera redacción de un capítulo de "Malas memorias" (inédito)
viernes, 25 de marzo de 2011
hace siete años y un día
Imagina que la literatura es un perro,
una palabra pronunciada por un banquero.
Sácala a pasear cada día un par de veces,
mírala a los ojos, dedícale tiempo;
adiéstrala para que coma de tu mano
enséñale cómo son las normas del universo.
Sé severo contra sus caprichos, ten constancia
y no te dejes llevar por la ternura o el incienso/ingenio;
en ocasiones sus heces te harán vomitar
y por eso: mímala, cuida su dieta
para tener la seguridad de que está en su peso.
No le des más de lo que merece
mas tampoco menos.
Desprecia su vacuidad, su inmanencia
la capacidad que tiene de convertirlo todo en metal.
Hazle ascos a cosa tan ruin que ni siquiera
mañana será recordada. Y escupe sobre todo
lo que nunca ha sido: el poder, el centro
de todo mundo material.
…
Colócala, por fin, en el lugar
justo donde le corresponde
en tu corazón, en el universo.
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